Cierta mañana un hombre va frente a su rey y le dice lo siguiente:
-”Decreto que he de hacerme de uno de los lotes junto al lago!”
El rey se le quedó viendo a los ojos y muy seriamente le preguntó:
-”No sabes tu que esos lotes son parte de mi reino?”
El hombre, con la mirada firme le responde al rey:
-”Soy ciudadano del reino y declarar mi prosperidad es mi derecho!”
Dicho lo anterior, el rey se pone de pie y manda encerrar a aquel hombre, no sin antes ponerle su propia corona en la cabeza y le dice:
-”Estarás aquí hasta que refines tu carácter y te despojes de tu arrogancia. Vivirás para que des testimonio de mi bondad cuando salgas”
Durante la primera noche, el hombre se pasó declarando su libertad, pero se quedó dormido y pudo ver la luz del sol desde las rejas. En el transcurso de la mañana sintió hambre y decreto un suculento desayuno en su celda, pero no le llegó nada.
En la segunda noche el hombre sintió frío y declaró un clima cálido sobre su celda, pero tuvo que dormir acurrucado bajo una mesa. Al segundo día un guardia fue enviado por el rey para ver las condiciones de aquel hombre que curiosamente, tenía puesta aun la corona.
Tras la tercera noche sin comer y sin dormir, con tremendas ojeras y con olor a cerdo, el hombre manda a llamar al guardia y le dice:
-”Amigo guardia, porque no me ayudas un poco e intercedes por mi, mira que no he podido dormir y el hambre me esta matando!”
El guardia le responde:
-”Tengo instrucciones solamente de observar tu actitud, no puedo hacer nada, lo siento”
El hombre desesperado comienza a gritar, pues el hambre, el frío y la impotencia de no poder hacer nada acabaron con su paciencia. Eran tales sus gritos que éstos llegaron a oídos del rey, quien de inmediato acudió a la celda para ver que estaba pasando; al llegar el rey ante el hombre le preguntó:
-”Por qué a pesar de todo lo que te ha pasado no te has quitado la corona?”
El hombre le respondió:
-”Porque soy el representante del rey en mis días de tinieblas, si usted se dignara a pasar sería diferente”
El rey, intrigado por aquella respuesta pidió al guardia que abriera la celda para poder entrar, una vez dentro dijo lo siguiente:
-”Como puedes ver, estoy en la misma celda que tu, y aun tus dias de tinieblas me pertenecen. Que ha de ser diferente?”
El hombre tomo la corona que no era de él y la puso sobre la cabeza del rey, acto seguido dobló sus rodillas y dijo lo siguiente:
-”He aquí uno que a pesar de haber tenido un corona sobre su cabeza no era dueño de nada en el reino”
-”He aquí uno que, acostumbrado a mandar, perdió de vista los limites de su jurisdicción”
-”He aquí uno que ahora implora el perdón de su señor y reconoce su soberanía en su vida”
-”Si mi señor tiene misericordia de éste, su siervo, le prometo nunca mas ser arrogante entre los hombres ni ante usted
-”De hoy en mas, sean hechas todas mis peticiones ante su trono con humildad y reconociendo su autoridad”
-”Porque he reconocido que todo lo que tengo y lo que soy le pertenecen a mi señor, por favor, solo pido un poco de pan…”
El rey atónito, levantó al hombre y le dijo:
-”Acabas de declarar tu prosperidad de nuevo, pero con las palabras genuinas del reino!”
Acto seguido, el rey ordenó la liberación y una cena para aquel hombre que había aprendido la lección y le acompañó a su mesa. Con el paso de los días el rey pudo constatar la sinceridad de aquel hombre, a quien otorgó uno de sus puestos de confianza en el reino
con lo cual pudo pagar no solo uno, sino 10 de los lotes que estaban junto al lago, junto al hogar de una doncella de la cual se había enamorado.
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A veces enamorarnos hace que salga lo peor de nosotros a flote. La arrogancia no es compatible con el amor…
… a veces se nos olvida la condición humilde que debe tener un siervo de Dios.
… a veces creemos que el mundo es nuestro, solo porque podemos transitárlo y controlarlo, pero no es así
De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan. (Salmos 24:1)
En lo que respecta a los cristianos, presentamos ante el Rey nuestro clamor y solo Él decide si nos da respuesta. Cuando aquello que pedimos no nos conviene, simplemente calla, y si es Su voluntad actúa.
Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:3)
En el buen pedir esta implícito el dar
El hombre de la historia tenía control sobre su propia vida, pero no sobre las cosas del reino. El hombre de la historia era altanero al principio, y tuvo que pasar una amarga experiencia para reconocer su error.
En la actualidad hay evangelistas que convierten en todopoderoso a cualquiera…
Hay poder en la palabra hablada, pero solo para el que vive bajo la voluntad de Dios y reconoce Su soberanía en su vida.
Dios nos da el ejemplo bíblico del clamor, el ruego y la súplica en la fe. Esperando la respuesta de un Dios que da todo a su tiempo.
La fe no trata de ordenarle con nuestra boca a las cosas para que cambien. La fe es paciente e implora al Dios vivo y verdadero.
En (Mateo 20:30-34) unos ciegos rogaron a Jesús para recobrar su vista Jesús los condujo a pedir y luego hizo el milagro.
Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá (Lucas 11:9)
El hombre como criatura tiene que tener reverencia reconociendo la grandeza de Dios y lo limitado del hombre. Cuando el hombre reconoce la grandeza de Dios y lo limitado del ser humano, es cuando Dios interviene a favor de él.
Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (Proverbios 3:34)
Es Dios quien decreta, declara y ordena cuando sus siervos se humillan y le piden con fe.